Panorama de la Educación 2019: Presentación del informe para España

Es un honor presentarles nuestra edición 2019 del estudio Panorama de la Educación, que este año se centra en la Educación Terciaria. Se trata de un tema cada vez más importante porque, hasta donde podemos predecir, la demanda de personas con conocimientos y habilidades avanzadas seguirá aumentando.  

Además, una Educación Terciaria de calidad mejora la movilidad social y provee oportunidades a la población para ampliar sus horizontes, perfeccionar su capacidad de pensar de forma crítica, y prepararse para la vida en un mundo que evoluciona rápidamente. 

La Educación Terciaria no solo es importante para los individuos, sino también para la comunidad y para la sociedad.  

Por ejemplo, los adultos con Educación Terciaria poseen mejores habilidades y una mayor productividad, mientras que también afirman tener un mejor estado de salud y estar más implicados en su comunidad y en la sociedad. Además, la inversión en la calidad y la participación en Educación Terciaria devuelve beneficios a la sociedad: mayor recaudación de impuestos, menores transferencias sociales y criminalidad, mayor productividad, y, en general, mayor prosperidad económica y mejores niveles de vida.  

Permítanme destacar algunos de los hallazgos clave de este informe y sus implicaciones para España.  

Los datos del estudio Panorama de la Educación confirman la creciente importancia de la Educación Terciaria.  

Las competencias que provee dicho nivel educativo siguen siendo muy demandadas en el mercado de trabajo, a pesar de que el número de personas con un título a nivel terciario creció en los últimos años. El porcentaje de jóvenes entre 25 y 34 años que posee un título de educación terciaria es de 44% en España, mismo porcentaje que el promedio de la OCDE: ¡mayor que nunca! 

DIAPOSITIVA (desempleo por nivel educ.)  

La Educación Terciaria tiene un fuerte impacto positivo en el mercado de trabajo, tanto a nivel de empleo como de salarios. Entre los adultos de 25 a 34 años en España, la tasa de desempleo es de 25% para aquellos con un nivel educativo por debajo de la segunda etapa de Educación Secundaria, de 18% para los que sí la superaron, y de solo 12% para aquellos con Educación Terciaria. 

Además, en España, un nivel de educación más alto protege a las personas frente al desempleo de larga duración: el 40% de los desempleados con Educación Terciaria han estado desempleados durante un año o más, frente al 48% de aquellos que no alcanzaron la segunda etapa de Educación Secundaria. 

En términos de salarios, en España, los adultos con estudios terciarios ganan un 57% más que los graduados de la segunda etapa de Educación Secundaria, porcentaje similar al promedio OCDE y ligeramente superior al promedio UE23, de 52%. 

Además, esta brecha aumenta con la experiencia profesional.  

Pero el mercado no recompensa a las mujeres con estudios terciarios en la misma medida que a los hombres. 

Entre los empleados a tiempo completo con estudios terciarios, las mujeres ganan menos que los hombres en todos los países de la OCDE, si bien la brecha de género en España es menor que la brecha promedio en la OCDE.  

En 2017, las españolas entre 25 y 64 años con Educación Terciaria cobraban el 82% del salario de los hombres con el mismo nivel educativo, frente al 75% en promedio en la OCDE.  

En todo caso, en los países que cuentan con datos por ámbito de estudio, se observa que en algunos ámbitos las mujeres están más “penalizadas” que en otros. Es el caso del ámbito de los negocios, la administración y el derecho en la mayoría de países con datos.  

La incorporación al mundo laboral de un creciente número de mujeres ha suscitado un mayor interés por parte de las autoridades en la expansión de los programas de Educación y Atención a la Primera Infancia (EAPI). Dichos programas constituyen un pilar fundamental sobre el que asentar las bases del desarrollo cognitivo y mitigar los efectos de la falta de equidad a lo largo de la vida. 

En este rubro, España cuenta con mejores resultados que la mayoría de países de la OCDE. En 2017, el 97% de los niños de 3 a 5 años estaban matriculados en programas EAPI, frente al 87% en promedio en la OCDE.  

Los datos también nos muestran la importancia que España concede a las primeras etapas de EAPI, con un 36% de niños menores de 3 años matriculados en programas EAPI, 10 puntos porcentuales por encima del promedio de la OCDE y 21 puntos porcentuales más que en 2005.  

Un financiamiento público sostenido es esencial para asegurar la calidad y el buen desarrollo de los programas EAPI. Una dotación económica adecuada facilita la contratación de personal cualificado con suficiente experiencia para apoyar el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños. En 2016, el gasto total en los programas educativos para los niños de 3 a 5 años ascendió a 0.5% del PIB en España, siendo el promedio en la OCDE del 0.6%. Y el gasto anual por niño (6,900 dólares) fue inferior al de los países de la OCDE (8,100 dólares). 

En España, la ratio entre niños/personal docente en Educación Infantil se encuentra por debajo del promedio de la OCDE y de los países UE23 en el nivel de educación preprimaria (CINE 02): 14 alumnos, frente a los 16 en promedio en los países de la OCDE, y a los 15 en el entorno UE23. En el ámbito de los programas de desarrollo educacional de la primera infancia (CINE 01), la ratio en España es similar a la de los países de la OCDE y la UE23, situándose en 10 alumnos por grupo.  

Un descenso de las ratios entre niños y personal docente en el ámbito de la educación de la primera infancia no solo favorece las relaciones interpersonales, sino que, además, permite al personal docente y de apoyo volcarse más eficazmente en las necesidades individuales de los niños, a la vez que se reduce el tiempo de clase dedicado al tratamiento de situaciones disruptivas. 

Ahora bien, la educación requiere un gasto público acorde a su importancia. 

En 2016, el gasto educativo en los niveles desde Primaria a Terciaria en España fue del 4.3% del PIB, del cual 3.1% se destinó a la educación no terciaria y 1.2% a la Terciaria. En cada nivel educativo, el gasto directo en España fue similar al promedio de la UE23, aunque inferior al promedio OCDE.  

Cabe destacar que, en el período 2010-2016, el gasto total como porcentaje del PIB en todos los niveles educativos en España se redujo en un 4.7%, un descenso menor que el del promedio de la OCDE (7.7%) y de la UE23 (10.3%). 

Sin embargo, el gasto educativo por estudiante a tiempo completo en España es menor que en la mayoría de países de la OCDE.  

En 2016, España gastó un total de 9,500 dólares por estudiante, frente a los 10,500 dólares en promedio en los países de la OCDE. La diferencia se debió principalmente al gasto por estudiante en Educación Terciaria, que en España fue de 12,600 dólares, frente a 15,600 dólares en promedio en la OCDE.  

Sin embargo, en términos de PIB per cápita, España alcanza el promedio OCDE: el gasto por estudiante a tiempo completo desde Educación Primaria a Terciaria fue del 26% del PIB per cápita, y del 23% el destinado a la educación no terciaria. 

Ahora bien, ¿cómo se financia la educación? No solo el sector público invierte en este rubro, sino que también el sector privado contribuye de manera importante.  

En 2016, el 14% del gasto total en instituciones educativas de Educación Primaria y Secundaria en España procedió de financiamiento privado, por encima del 10% en promedio en la OCDE y del 8% en promedio en países de la UE23.  

El financiamiento privado es especialmente importante en Educación Terciaria, donde el gasto privado cubre el 33% del coste educativo de este nivel, similar al promedio de la OCDE (32%) y superior al de la UE23 (24%). 

Un requisito indispensable para el éxito de un sistema educativo son los profesores, y hay que poner el foco en atraer a los mejores a la profesión docente.  

Los salarios reglamentarios iniciales del profesorado en España son considerablemente más elevados que en promedio en la OCDE.  

Al igual que en el entorno OCDE, el salario del profesorado incrementa con la experiencia, aunque no crece a la misma velocidad que en otros países.  

La diferencia en los niveles retributivos entre España y el promedio OCDE se estrecha para el profesorado con 15 años de experiencia. Por ejemplo, los docentes españoles de primera etapa de Educación Secundaria al inicio de su carrera ganaron 11,300 dólares más que el promedio OCDE, aunque esta ventaja se redujo a los 4,800 dólares para el profesorado con 15 años de experiencia. 

Señoras y señores,  

Los datos que se presentan en nuestra serie Panorama de la Educación ayudan a informar sobre el rango de intervenciones y políticas que se necesitan para lograr el objetivo de una educación equitativa y de calidad. 

Es nuestra responsabilidad compartida ayudar a los jóvenes a aprovechar al máximo las oportunidades existentes y tomar decisiones informadas sobre su futuro.  

Para lograr esto, debemos ampliar las oportunidades, aumentar las opciones de programas y calificaciones, y construir puentes más fuertes con el mercado laboral. Esto también significa invertir en la orientación de los estudiantes para que cada uno encuentre su lugar en la sociedad y pueda contribuir con el máximo de su potencial.  

Solo entonces los estudiantes podrán adquirir el conocimiento y las competencias que puedan llevarlos adelante y cambiar sus vidas para mejor. 

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Opening Remarks: Women’s Economic Empowerment Forum

A successful mission to Cairo, Egypt on September 9 to open the Women’s Economic Empowerment Forum with Minister Sahar Nasr and discuss the OECD-Egypt Country Programme.

Minister Nasr, Ambassador Thesleff,

Excellencies and Distinguished Guests, Ladies and Gentlemen.

I am delighted to be here today to welcome you to the National Consultation on Women’s Economic Empowerment in Egypt. I would like to thank Her Excellency Sahar Nasr, Minister of Investment and International Co-operation of Egypt, for hosting this meeting.

Minister Nasr co-hosted the launch of the MENA-OECD Women’s Economic Empowerment Forum (WEEF) here in Cairo two years ago and is co-Chair of the Forum, alongside Her Excellency Marie-Claire Swärd-Capra, Swedish Ambassador to Algeria.

I would also like to thank His Excellency, Jan Thesleff, Ambassador of Sweden to Egypt, for his strong personal support for this meeting and more broadly for Sweden’s leadership in the OECD’s gender equality work.

It is particularly fitting to discuss women’s empowerment here in Cairo. For centuries, Egypt has been called “Masr, oum el dounia” – the mother of the world. Indeed, its history has been shaped by powerful women.

Many of the women (and men) sitting in this room today are continuing in their footsteps! Over the centuries, Egypt has succeeded in blending many cultures and religions to become a dynamic, diverse society, and it has become one of the MENA region’s biggest economies. However, this pre-eminence also comes with growing expectations from its burgeoning, young population.

Egypt has taken important steps to further women’s rights. I am very glad that H.E. Ambassador Moushira Khattab accepted to be with us today and to moderate this afternoon’s discussion on the power of role models in achieving gender equality. During the 2000s, the remarkable work she led at the institutional level resulted in a range of reforms meant to put an end to early marriages, human trafficking, and female genital mutilations (FGM). Egypt played a leading role among African countries in the fight against FGM, and the law that was adopted to criminalise it in 2008 was taken as an example by many African countries.

Efforts to reduce gender-based discrimination continued. In 2014, Egypt prohibited gender-based violence in its constitution – which is not the case for all OECD countries – and formulated a National Strategy for combating violence against women.

In 2017, President Al Sissi declared the “year of Egyptian women” and released the “Egyptian Women Vision 2030: Women Empowerment Strategy”.  The same year, Minister Nasr helped champion Egypt’s Investment Law No. 72 to protect women investors from discrimination.

The National Council of Women, presided by Dr. Maya Morsi (in the audience), is leading a number of efforts, including a campaign to ensure that women are no longer denied the right to inherit. Most recently, at the G7 meeting in Biarritz, President Al Sissi reminded world leaders of the importance of boosting women’s empowerment.

Additionally, women in the MENA region are proving increasingly qualified to take advantage of opportunities. While in many Western countries, low female participation in STEM fields is a significant concern, the opposite is true in many MENA countries.

According to UNESCO, 34-57 percent of STEM graduates in Arab countries are women and one in three start-ups in the Arab World is founded or led by women.

Although these are just a few examples, they show the growing momentum in Egypt in support of greater women’s economic empowerment. But the fact remains that despite these efforts, gender equality remains a long way off in Egypt, as it does to varying degrees in countries across the world. 

In Egypt, as elsewhere, the challenges women face from economic, political and legislative barriers are compounded by deeply-held gender stereotypes. 

Sixty-three percent of Egyptians (almost two thirds) think that children will suffer when the mother is employed outside the home.[i] More than 70% of men and women believe that wives should tolerate violence to keep the family together.[ii]

Let me share with you a shocking statistic: eighty-seven percent of Egyptian women and girls aged 15-49 have experienced female genital mutilation, the highest in the world.[iii]  

These practices not only endanger people’s well-being and the social fabric, but they also threaten the economy: it is estimated that violence against women and families cost an estimated 2.17 billion Egyptian pounds (over € 115 million) in 2015.[iv] I hope very much to see Egypt represented at a global conference the OECD is holding in Paris on tackling violence against women on 5-6 February 2020.

We at the OECD are fundamentally convinced that gender equality is a pre-condition for building happier, healthier and more prosperous societies.  For this reason, we have made women’s economic, political and social empowerment a core pillar of our work.

Our 2017 publication “The Pursuit of Gender Equality: An Uphill Battle” shows that gender inequality still pervades all aspects of social, political and economic life, in countries at all levels of development. The OECD SIGI 2019 Global Report shows that at the current pace, it will take more than 200 years, or nine generations, to achieve gender equality and fully unlock women’s empowerment opportunities!

Side-lining women from the economy comes at a great cost. Our data shows that the impact of discrimination in laws, attitudes and practices costs the MENA region a staggering USD 237 billion.[v] So how can we move past these barriers to unlock the potential of women in Egypt? 

This was the question that we first asked in our 2017 publication Women’s Economic Empowerment in Selected MENA Countries: The Impact of Legal Frameworks in Algeria, Egypt, Jordan, Libya, Morocco and Tunisia (hold up report).  As I have mentioned earlier, significant changes are underway to advance gender equality – including legal reforms and other grassroots initiatives – in Egypt and other MENA countries. 

To capture this progress, and gain greater insight into the drivers of change, the OECD is partnering with the Center of Arab Women for Training and Research (CAWTAR) on working on a follow-up publication to our 2017 report.

The purpose of today’s consultation is thus to listen and learn from our Egyptian partners about how they have succeeded in advancing legislative reforms in favour of women’s economic empowerment and pinpointing which challenges remain to be addressed.

This meeting provides an opportunity to brainstorm potential solutions together; solutions that could work for Egypt and perhaps also inspire change elsewhere.

But let us not making the mistake of thinking that the law is enough and is the only solution. I really hope that today’s meeting will also mark the start of a renewed commitment in setting the priorities for a successful reform process. Administrative tools and policy support are crucial for the legislative measures to be implemented and enforced. There can’t be effectiveness without implementation and enforcement. Let’s keep this in mind.

During today’s event, we will also have an important session on how role-modelling programmes can help combat engrained gendered stereotypes. I am proud that the OECD launched an initiative in Mexico – NiñasSTEMPueden – that has been very successful in using role models to encourage girls to enter the STEM field, and it has been chosen to be showcased in November’s Paris Peace Forum. 

I look forward to hearing from the inspiring women and men role models here about the innovative ways they have pushed the envelope for greater gender equality in Egypt. 

I look forward to the rest of the day’s discussions. Thank you


[i] OECD (2019), Gender Institutions and Development Database, https://oe.cd/ds/GIDDB2019

[ii] UN Women, Understanding Masculinities, 2017

[iii] Thomas Reuters Foundation, Egypt: The Law and FGM, June 2018, https://www.28toomany.org/static/media/uploads/Law%20Reports/egypt_law_report_v1_(june_2018).pdf

[iv] Based on the cost of the most recent severe incident of violence. UNFPA, CAPMAS and NCW, The Egypt economic cost of gender based violence survey, 2015.

[v]OECD (2019), SIGI 2019 Global Report: Transforming Challenges into Opportunities, Social Institutions and Gender Index, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/bc56d212-en.