Desarrollar fuertes alianzas para afrontar los retos de México en materia de competencias

Las competencias son esenciales para la prosperidad y el bienestar futuros de la población mexicana

Las competencias son el cimiento a partir del cual México tendrá que construir su crecimiento y su prosperidad futuros. México, con una de las poblaciones más jóvenes de los países de la OCDE, cuenta con una fuerte ventaja demográfica y, por consiguiente, con una ventana de oportunidad única. Pero también enfrenta retos comunes para lograr que el nivel de competencias de su población cubra los requerimientos de la economía digital global.

Ahora es el tiempo de actuar. Es necesario que México fomente el desarrollo, la activación y el uso de competencias para impulsar la innovación y el crecimiento incluyente, y a la vez gestione con mayor eficacia problemas permanentes, pero cada vez más urgentes, como la mejora de la equidad y la reducción de la informalidad. Para tal fin, los objetivos planteados por la actual reforma educativa en México son fundamentales para garantizar una educación de calidad para todas las personas.

Sin embargo, hay retos por atender. De acuerdo con datos de la prueba 2015 del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), muchos jóvenes mexicanos no están desarrollando altos niveles de competencias y un muy alto porcentaje de estudiantes muestra un desempeño deficiente en matemáticas (56.6%), lectura (41.7%) y ciencias (47.8%). Además, debido a las altas tasas de deserción escolar, sólo 56% de los jóvenes de 15 a 19 años de edad completan la educación media superior, cifra muy por debajo del promedio de la OCDE de 84%. De manera similar, en 2015, sólo 16% de la población de 25 a 64 años de edad había finalizado la educación terciaria, cifra significativamente menor que el promedio de la OCDE de 36%. A estos resultados se suma el hecho de que los jóvenes se conectan con el mercado laboral informal, lo que refuerza el carácter precario de sus oportunidades en este campo. Por consiguiente, pese a sus recientes avances, México mantiene un balance de competencias bajas.

De hecho, el país tiende a especializarse en actividades de bajo valor agregado relacionadas con mecanismos del empleo informal, que se estima representan 52.5% de todo el empleo. Los trabajadores de la economía informal tienen, en promedio, menos probabilidades de recibir capacitación y de participar en prácticas de alto rendimiento en el sitio de trabajo en las que se utilicen sus competencias con mayor eficacia; el resultado es que los empleos que obtienen son inciertos y de baja calidad. En consecuencia, es importante seguir trabajando en superar las barreras del lado de la demanda que desalientan a los empleadores de suscribir contratos formales, así como el alto costo que para las empresas entraña la contratación de trabajadores con bajos ingresos, un sistema fiscal complejo y duras regulaciones del mercado laboral. También se requerirá brindar apoyo focalizado, de modo que los jóvenes y las mujeres puedan ingresar al mercado laboral, y permanecer en él. En la actualidad, más de uno de cada cinco jóvenes no trabajan, ni estudian ni están en formación (NiNis) y corren el riesgo de caer en una permanente marginación, tanto del ámbito laboral, como de la educación y de la sociedad. Dadas las diferencias entre chicos y chicas que no trabajan ni asisten a la escuela, conviene prestar atención especial a la condición de las mujeres y apoyar su participación en empleos de alta calidad. México no puede desperdiciar el talento de la mitad de su población.

Es necesario adoptar más medidas para mejorar el uso de competencias en el sitio de trabajo. Se aprecian grandes desajustes en este ámbito: el nivel educativo de un cuarto de los trabajadores (26%) es excesivo y el de poco menos de un tercio (31%) es insuficiente  para su empleo actual. Se requiere que las empresas y las instituciones educativas cooperen con el fin de reducir estos desajustes desde su raíz y la capacitación financiada por las empresas ayudaría a los trabajadores poco cualificados. Al mismo tiempo, para que las empresas mexicanas sigan mejorando su productividad, ascendiendo por la cadena global de valor e incrementando la demanda de competencias más altas, es fundamental impulsar la innovación y la investigación. Sin embargo, en 2013, las empresas mexicanas invirtieron en I+D una cantidad equivalente a apenas 0.2% del PIB. Esta cifra no sólo es mucho más baja que el promedio de la OCDE, sino mucho más baja que el 3.3% del PIB que Corea invirtió en I+D durante el mismo periodo.

Conseguir que todo esto suceda en la práctica requiere una acción concertada por parte del gobierno. México ha emprendido diversas reformas orientadas a mejorar la calidad de la enseñanza, elevar la productividad, estimular la innovación y mejorar la integración en cadenas globales de valor. En efecto, uno de los datos positivos es que a últimas fechas la productividad aumentó como resultado de reformas recién implantadas, en particular en el mercado de telecomunicaciones.

Es preciso optimizar la eficacia de las instituciones gubernamentales y los acuerdos de colaboración formal entre las secretarías de Estado. La instauración del Comité Nacional de Productividad es bienvenida en este sentido, pero queda mucho por hacer. Ahora bien, los gobiernos no pueden lograr mejores resultados en términos de competencias por sí solos. El éxito dependerá del compromiso y las acciones de una amplia variedad de actores. Se requiere la ayuda de empleadores, sindicatos, estudiantes y formadores que son quienes, día con día, invierten en competencias, las movilizan y las ponen en práctica.

Mejores prácticas de otros países

Los países más exitosos en la movilización del potencial de competencias de su población comparten varias características: ofrecen oportunidades de alta calidad para aprender de forma permanente, tanto dentro como fuera de la escuela y el lugar de trabajo; desarrollan programas de educación y formación que son pertinentes para los estudiantes y para el mercado laboral; crean incentivos —y eliminan los factores disuasivos— para suministrar competencias al ámbito del trabajo; reconocen y utilizan al máximo las competencias disponibles en los sitios de trabajo; procuran anticipar las necesidades de competencias futuras, y propician la facilidad de encontrar y utilizar el aprendizaje y la información sobre el mercado laboral.

La Estrategia de Competencias de la OCDE ofrece a los países un marco para desarrollar políticas coordinadas y coherentes que apoyen el desarrollo, la activación y el uso eficaz de las competencias. En Noruega, nuestra colaboración demostró con claridad el valor de un enfoque de todo el gobierno para hacer frente a los retos añejos del país relacionados con las competencias. Los informes de diagnóstico y acciones incorporados en las medidas de política pública para mejorar la orientación vocacional y el acercamiento a adultos poco cualificados sirvieron como los cimientos de la nueva Estrategia Nacional de Competencias que se pondrá en marcha este año. Portugal utilizó nuestro proyecto para establecer una amplia participación de los actores en la definición de los retos clave relacionados con las competencias que el país enfrentaba a medida que salía de la peor crisis económica de su historia. Este año usaremos nuestro diagnóstico compartido para ayudar a diseñar acciones concretas dirigidas a impartir educación y formación de adultos en todo el país. Corea partió de los resultados de su informe de diagnóstico y del continuo apoyo de la OCDE para participar activamente con un gran número de partes interesadas en aspectos esenciales, como la empleabilidad de los jóvenes y el aprendizaje permanente.

México se encuentra en un contexto en el que muchos otros países se mueven a alta velocidad. La digitalización de la economía y el rápido ritmo del cambio requieren no sólo una buena base de conocimiento, sino también aprendizaje permanente y flexibilidad para adaptar las competencias a las cambiantes condiciones y demandas. El futuro del trabajo y la capacidad de anticipar las necesidades de los mercados en constante evolución debido al rápido avance tecnológico, es un reto común que todos los países intentan atender. México participó en el proyecto de la Estrategia de Competencias de la OCDE para trabajar con nosotros en promover las mejores prácticas de otros países que han logrado optimizar sus resultados en este campo.

Mapear en conjunto los retos en materia de competencias de México

Desde marzo de 2016, hemos trabajado estrechamente con México en aplicar el marco de la Estrategia de Competencias de la OCDE como parte de un proyecto de colaboración para desarrollar una estrategia nacional de competencias más eficaz. El equipo del Proyecto Nacional establecido por el gobierno mexicano para supervisar este proceso es coordinado por el Comité Nacional de Productividad (CNP) e incluye representantes de las secretarías de Hacienda y Crédito Público, de Educación, del Trabajo y de Economía, así como del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).  El CNP adoptó una posición crítica en este proceso, ya que plasma el espíritu de alianza dentro de las secretarías de Estado y con sectores clave de la economía y de la sociedad, a la vez que se centra en el nexo entre la productividad, el crecimiento incluyente y las competencias.

Los resultados de este trabajo se publican en el OECD Skills Strategy Diagnostic Report: Mexico, en el cual se establecen ocho retos de competencias para México. Estos retos se identificaron en el transcurso de varias rondas de debates con el equipo del Proyecto Nacional, en reuniones técnicas con los principales expertos de México y con las aportaciones de más de 100 actores como empleadores, sindicatos, proveedores de educación y expertos, incluso de otras organizaciones internacionales, reunidos durante dos talleres interactivos realizados en junio de 2016 y en septiembre de 2016 en la Ciudad de México.
Ocho retos en materia de competencias para México

Entonces, ¿cuáles son los principales retos en materia de competencias que México afronta hoy?

 

Respecto al desarrollo de competencias pertinentes, en el informe se concluye que México tendría que centrarse en:

  • Mejorar las competencias básicas de los estudiantes en educación obligatoria
  • Aumentar el acceso a la educación terciaria y a la vez mejorar la calidad y la pertinencia de las competencias desarrolladas en este nivel

 

En lo relativo a activar su oferta de competencias, México necesitará afrontar los retos de:

  • Eliminar barreras de los lados de la oferta y la demanda a la activación de competencias en el empleo (formal)
  • Impulsar la activación de competencias de grupos vulnerables

México podría utilizar con mayor eficacia las competencias que ya tiene al:  

  • Mejorar el uso de las competencias en el trabajo
  • Apoyar la demanda de mayores competencias para impulsar la innovación

Por último, México podría fortalecer la gobernanza general del sistema de competencias al:

  • Apoyar la colaboración entre el gobierno y los actores interesados para alcanzar mejores resultados en materia de competencias
  • Mejorar el financiamiento público y privado de competencias

 

Desarrollar una hoja de ruta compartida para la acción

Al ser el primer país de la OCDE de América Latina en emprender un proyecto de Estrategia Nacional de Competencias, México demostró su compromiso para aprovechar los datos comparativos internacionales y las buenas prácticas para atender sus propios retos en materia de competencias. De igual forma, este análisis del sistema mexicano de competencias será de gran interés para muchos otros países del mundo.

A lo largo de esta etapa inicial de diagnóstico, observamos de primera mano un fuerte compromiso por parte del gobierno, los empleadores y los sindicatos, así como por los proveedores de educación y formación, para mejorar los resultados de competencias de México.

La verdadera prueba está por venir: el diseño de acciones concretas para superar los retos de competencias que México enfrenta. El gobierno no puede mejorar las competencias por sí solo, por lo que el avance del diagnóstico a la acción requerirá un enfoque de todo el gobierno y de toda la sociedad.

La OCDE está dispuesta a contribuir a los esfuerzos continuos de México para alcanzar sus ambiciosos objetivos de diseñar e implantar mejores políticas en materia de competencias para obtener mejores empleos y vivir mejor.

 
Vínculos:
OECD Skills Strategy Diagnostic Report: Mexico
Executive Summary (English)
Resumen ejecutivo (Spanish)
OECD Skills Strategy
Survey of Adult Skills (PIAAC)

OECD Skills Outlook 2013: First results from the Survey of Adult Skills
OECD Skills Outlook 2015: Youth, Skills and Employability

OECD PISA 2015

Para mayores detalles sobre competencias y políticas en materia de competencias en el mundo, visite: www.oecd.org/skills

 

 

 

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