64° CONGRESO MUNDIAL DE FCEM EN MÉXICO- Las Mujeres Emprendedoras: Una Nueva Ventaja Comparativa para México

19-11-2016

Es un honor poder participar en el 64vo Congreso Mundial de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (FCEM). Le agradezco la invitación a la Lic. Ana María Sánchez, Presidenta Nacional de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias A.C.

La igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres son de las batallas más importantes que tenemos que librar para desarrollar a fondo el potencial de nuestro país. Hay mucho que ganar: un incremento de la población activa, un mayor crecimiento económico, una base más amplia de talento y liderazgo empresarial y una mayor cohesión social. Estos son argumentos contundentes. Nuestros países necesitan activar estos motores.

Por ello los países del G-20 se comprometieron a reducir las brechas de género en el ámbito de la participación en el mercado laboral en un 25% para 2025, el «objetivo 25×25». Esto implicaría enriquecer con cerca de 100 millones de mujeres más la población activa de los países del G-20. Un mayor número de mujeres integrando la población activa reduce la desigualdad de ingresos. La reciente publicación de la OCDE In It Together muestra que la desigualdad de renta se habría incrementado en casi un punto adicional de Gini en 20 países de la OCDE si la proporción de hogares con una mujer trabajadora se hubiera mantenido en los niveles de hace 20-25 años. La evidencia es muy clara: la activación económica de las mujeres es un win-win desde cualquier punto de vista.

En este contexto, el apoyo a las mujeres empresarias es crucial.  De hecho, uno de los principales ejes que vertebran la labor de la OCDE en materia de igualdad de género es el emprendimiento. Nuestro objetivo es asegurar que todas las personas tengan la misma oportunidad de crear y dirigir un negocio con éxito. Algo que en la actualidad no sucede. En la OCDE, sólo una de cada diez mujeres trabajadoras es autónoma; una tasa apenas de la mitad que en el caso de los hombres.[1]

 

En México, la diferencia es menor: aproximadamente el 25% de las mujeres que trabajan lo hace por cuenta propia, frente al 28% de los hombres.[2] Sin embargo, al igual que en otros países, existe también una brecha sustancial entre mujeres y hombres en tamaño, ingresos y crecimiento de sus empresas.

En México, el 91% de las mujeres autónomas no tiene empleados; en el caso de los varones autónomos, el porcentaje es del 79%.[3] Y, en los países de la OCDE, la probabilidad de que quienes trabajan por cuenta propia tengan empleados es dos veces y media mayor en el caso de los hombres que en el de las mujeres.[4]

La serie de estudios de la OCDE The Missing Entrepreneurs evalúa las razones de tales brechas de género y la respuesta que pueden dar los gobiernos.[5] Las cuestiones clave que identificamos son la falta de acceso a financiación, la carencia de experiencia directiva y de habilidades empresariales, y los sectores en los que mujeres y hombres deciden constituir sus empresas.

Las mujeres reportan en muchos países mayores dificultades para obtener capacitación para el emprendimiento, si bien las brechas están reduciéndose. También enfrentan más dificultades que los hombres para obtener créditos para crear y ampliar sus empresas. México es uno de los pocos países de la OCDE en los que no existe diferencia sustancial entre mujeres y hombres en el acceso al financiamiento necesario para emprender una actividad. Sin embargo, más del 20% de los empresarios, ya sean mujeres u hombres, afirman carecer de financiamiento. Además, pocas empresas dirigidas por mujeres operan en los sectores manufactureros o de servicios intensivos en conocimiento. En los países de la OCDE, el 70% o más de las trabajadoras autónomas llevan a cabo su actividad en el ámbito del sector servicios. En México, tal proporción es aún mayor: 83%. En cambio, sólo la mitad de los trabajadores autónomos lo hace en el sector servicios.

Abordar estas brechas de género en el ámbito del emprendimiento puede traer consigo grandes recompensas. Estimaciones recientes indican que, si se eliminaran estas diferencias, el PIB mundial podría aumentar hasta en 2 puntos porcentuales extras al año.[6]

Los compromisos a nivel internacional son importantes para acelerar este proceso. La OCDE ha estado a la vanguardia en este campo. En 2013, nuestros países miembros suscribieron una Recomendación que establece un conjunto de principios de política para reducir las brechas de género en Educación, Empleo y Emprendimiento. El próximo año, la OCDE publicará un informe sobre los progresos realizados por sus miembros en la puesta en práctica de esta Recomendación.

En el marco de esta iniciativa, el Grupo de Trabajo de la OCDE sobre PYME y Emprendimiento está supervisando activamente la dinámica de la brecha de género en el ámbito del emprendimiento, así como las políticas que los gobiernos están introduciendo para reducirla. Su labor pone de manifiesto que los gobiernos de los países de la OCDE han desplegado importantes iniciativas para ayudar a las mujeres a adquirir habilidades empresariales a través de programas de capacitación, de coaching y de mentores, oportunidades para crear redes de contactos y asesoramiento empresarial.

También han mejorado el acceso al financiamiento con subvenciones, microcréditos y programas de garantía de préstamos.

En México, la OCDE publicó una revisión de las políticas de PYME y emprendimiento en 2013.[7] El informe identificó entonces un único programa de apoyo federal específicamente dirigido a mujeres emprendedoras, que facilitaba el micro-financiamiento a empresarias del ámbito rural. En el informe se argumentaba la necesidad de incorporar las consideraciones de género también al diseño de los programas públicos de carácter general en materia de emprendimiento, a fin de garantizar su adaptación a las necesidades de las emprendedoras.

También se recomendó que el gobierno comenzara a recopilar datos desglosados por género sobre la medida en que las empresarias hacen uso de esos programas generales. Desde entonces, México ha reforzado su apoyo a las mujeres emprendedoras introduciendo una nueva Estrategia transversal de perspectiva de género. Esto ha traído consigo mayor apoyo a los programas de capacitación empresarial, de coaching y de mentores para mujeres, así como la creación de componentes del Programa de Apoyo al Empleo dirigidos a mujeres emprendedoras.

Hay muchos países que han puesto en marcha programas muy eficaces que pueden servir de inspiración como mejores prácticas. La OCDE ha identificado un importante aumento del apoyo que se brinda a mujeres emprendedoras orientadas al crecimiento en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Esto incluye el acceso a capital riesgo y a inversores de proximidad (business angels), pero también facilitar apoyos «blandos» a través de programas de incubación y aceleración de empresas.

Pero el apoyo al desarrollo de mujeres emprendedoras en nuestros países debe ser integral. Para que las mujeres puedan emprender, desarrollar y gestionar sus proyectos empresariales es fundamental diseñar una estrategia que articule programas y apoyos desde etapas muy tempranas y que promueva el espíritu emprendedor entre las mujeres.

Para ello es fundamental asegurarse de que los niños y las niñas tengan acceso equitativo a educación de alta calidad; alentar a ambos a estudiar en los campos académicos con probabilidad de “rendirles beneficios”, como los de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés); combatir los estereotipos de género en las escuelas, los libros de texto, y la televisión; capacitar a los profesores para reconocer los prejuicios de género y tomar medidas para eliminarlos.

También es esencial promover el equilibrio entre la vida laboral y la vida familiar, de modo que tanto padres como madres puedan generar ingresos. Para ello es necesario: 1) un diseño neutral de los sistemas de beneficios fiscales, que den los mismos derechos a hombres y a mujeres; 2) un mayor acceso a (y utilización de) licencias pagadas por maternidad y paternidad; 3) mejor acceso a educación y servicios de cuidado infantil asequibles y de buena calidad, así como a apoyos extraescolares; 4) poner en marcha modalidades de trabajo más flexibles, y 5) transformar la cultura de horarios laborales excesivamente largos. Estos cambios nos ayudarían  mejorar las oportunidades de participación y de emprendimiento entre las madres mexicanas. De hecho la tasa de empleo para las madres en México (45%) es la más baja de la OCDE.

También es indispensable tomar medidas contundentes para eliminar las desigualdades de género en el lugar de trabajo, como la brecha salarial entre hombres y mujeres, que en México es de 18.3%, cerca de tres puntos porcentuales más alta que el promedio en los países de la OCDE.  Y desde luego reducir las diferencias en materia de selección, formación y crecimiento laboral. Se trata de crear el ambiente ideal para que florezca la mujer emprendedora y desarrolle todo su potencial.

Estimadas amigas y amigos:

Las asociaciones empresariales de mujeres tienen un papel crucial que desempeñar para potenciar la equidad de género y la capacidad emprendedora de nuestros países. Tanto presionando al gobierno para que mejore su apoyo a las mujeres emprendedoras como prestando asistencia directamente a sus miembros y a otras mujeres empresarias, y también a potenciales emprendedoras.

Las asociaciones como FCEM son un apoyo fundamental para todas las mujeres que estén interesadas en emprender y en hacerse empresarias. Cuenten con el apoyo de la OCDE.

Las mujeres emprendedoras son la nueva ventaja comparativa de México. ¡Hay que apoyarlas! Fortalezcamos nuestra colaboración para fomentar la creación de nuevas políticas y marcos regulatorios incluyentes, para crear modelos de comportamiento y patrones culturales que inspiren a las mujeres jóvenes hacia la actividad empresarial, para ayudar a las emprendedoras a reforzar sus redes de contactos, a conectar empresarias con inversionistas, a facultar a nuestras mujeres indígenas para convertirse en empresarias.

Recuerden, ustedes son embajadoras clave del emprendimiento y un componente esencial del ecosistema empresarial. Y está en nuestras manos, en sus manos, colaborar para acabar con las brechas de género en la esfera del emprendimiento.

México sin sus mujeres no sale adelante. México sin sus mujeres es motor a medias. México sin sus mujeres pierde talento y capacidad. Por eso estamos aquí, para ayudarlas. Tienen todo el apoyo de la OCDE.

Muchas gracias.

 

[1] OCDE (2016), Entrepreneurship at a Glance 2016, Publicaciones de la OCDE, París.                                                                                                                      DOI: http://dx.doi.org/10.1787/entrepreneur_aag-2016-en

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

[5] OCDE/UE (2015), The Missing Entrepreneurs 2015: Policies for Self-employment and Entrepreneurship, Publicaciones de la OCDE, París.
DOI: http://dx.doi.org/10.1787/9789264226418-en

[6] Blomquist, M., E. Chastain, B. Thickett, S. Unnikrishman, y W. Woods (2014), Bridging the Entrepreneurship Gender Gap: The Power of Networks, Boston: Boston Consulting Group (BCG).

 

[7] OCDE (2013), OECD Studies on SMEs and Entrepreneurship – Temas y políticas clave sobre PYMEs y emprendimiento en México, Publicaciones de la OCDE, París.
DOI: http://dx.doi.org/10.1787/9789264204591-es

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