Empowering Women for Economic Growth: the Smart Choice for the G20 session

Empowering women and promoting their participation in economic activity across all sectors is fundamental to achieving a sustainable growth.

-Chatham House, 2016 International Policy Forum on Gender-Inclusive Growth

Advertisements

Presentación de las Perspectivas para el Empleo de la OCDE 2016 y del Reporte Igualdad de Género en la Alianza del Pacífico: Promoviendo el Empoderamiento Económico de las Mujeres

 

Me da mucho gusto presentarle a México las principales conclusiones del estudio de la OCDE Perspectivas para el Empleo 2016, así como de otro estudio importante que acabamos de realizar sobre Igualdad de Género en la Alianza del Pacífico: Promoviendo el Empoderamiento Económico de las Mujeres.

Las Perspectivas para el Empleo

Permítanme comenzar con el estudio de la OCDE Perspectivas para el Empleo 2016, que producimos cada año. El estudio reconoce que ha habido una mejora en las condiciones del mercado laboral durante los últimos años en los países de la OCDE. Después de casi una década de crisis, el déficit de empleos cayó de 20.3 millones en 2010 a cerca de 5.6 millones en 2015 y se proyecta que la tasa de ocupación promedio recobre los niveles pre-crisis en 2017.[i]

Desde luego que son noticias alentadoras. Sin embargo, la situación del empleo sigue siendo complicada mientras que el crecimiento de los salarios sigue siendo deficiente. Cerca de dos terceras partes de los países OCDE aún no han recobrado sus niveles de empleo de la pre-crisis, incluyendo México.[ii] En el último trimestre del 2015 el 58% de la población mexicana entre 15-75 años estaba empleada,  en contraste con el 61% reportado a finales del 2007.[iii]

Si bien las tasas de desempleo han comenzado a caer en la mayoría de los países de la OCDE, se calcula que el promedio seguirá estando por encima del nivel pre-crisis para finales del 2017. A pesar de los avances, todavía tenemos 40.2 millones de desempleados en la OCDE, 7.9 millones más que al inicio de la crisis.[iv] En México el desempleo ha venido disminuyendo desde finales de 2009 y continúa por debajo (4.2 % en el 2015) de la media OCDE (6.5 %).[v]

El estudio destaca otros desafíos preocupantes, como el bajo crecimiento de la productividad, el aumento en las desigualdades en el mercado laboral, y la débil recuperación de los salarios. A lo largo de la crisis, los salarios reales cayeron abruptamente en Grecia, Irlanda, Japón, Portugal, España y los Estados Bálticos, y se desaceleraron significativamente en países como República Checa, Estonia, Letonia y el Reino Unido. En el caso de México los salarios cayeron 1% de 2007 a 2015.[1]

El pronunciado impacto de la crisis sobre las perspectivas de empleo de los jóvenes es otro de los puntos focales del estudio. Si bien el desempleo juvenil se ha reducido a una velocidad mayor que el desempleo total durante la recuperación, el 13% de los jóvenes de la OCDE entre 15 y 24 años siguen siendo desempleados, frente a una cifra de 8.6% en México.[vi] Además, cerca del 15% de los jóvenes de la OCDE entre 15 y 29 años ni trabajan, ni estudian, ni están en capacitación, frente a 22% en México.[vii] Estos jóvenes corren un alto riesgo de quedar desconectados del mercado laboral.

El otro desafío que destacamos en el estudio, al cual dedicamos una sección entera, es la necesidad de mejorar la integración de las mujeres al mercado laboral. En este tema, nuestro estudio destaca los importantes avances que se han logrado en la reducción de las brechas de género en matriculación en diversas economías emergentes.[viii]

Sin embargo, apunta hacia unos desafíos como la necesidad de cerrar las brechas de desempeño en matemáticas, donde los niños superan a las niñas, ya que esto conduce a un cierto grado de segregación por ocupación que aleja a las mujeres de profesiones como ciencia, tecnología e ingeniería, tan importantes para la innovación y el emprendimiento.[ix]

El tema del empoderamiento económico de las mujeres es un reto de creciente importancia para la OCDE, y por supuesto de enorme relevancia para México y América Latina. Por ello dedicamos un capítulo de la publicación Perspectivas para el Empleo 2016 a este tema y nos pusimos a trabajar en un estudio especial para la cumbre de la Alianza del Pacífico para ayudar a estos países a abordar este desafío. Permítanme compartir con ustedes algunas de sus reflexiones y recomendaciones.

Empoderamiento Económico de las Mujeres en la Alianza del Pacífico y otras Economías Emergentes

Tanto el capítulo sobre género en Perspectivas del Empleo 2016 como el estudio Igualdad de Género en la Alianza del Pacífico que presentamos hace unos días en Chile, reconocen que los países latinoamericanos, particularmente Chile y Costa Rica, han registrado avances significativos en la tasa de participación laboral de las mujeres.[x] Esto ha sido en parte resultado de los avances en materia de escolarización de las niñas y jóvenes.

Sin embargo, también proyectan que en países como México los avances han sido menores, manteniendo importantes diferencias respecto del promedio OCDE. De hecho, México tiene la segunda tasa de participación laboral femenina más baja de la OCDE (sólo superada por Turquía) y la más baja entre los países de la Alianza del Pacífico. Además, la brecha de género en la participación laboral varía considerablemente de acuerdo con el nivel socioeconómico y la edad.[xi]

La proporción de mujeres jóvenes que son NINIs es mayor que la de los hombres tanto en México como en otras economías emergentes.[xii] Esto en cierta medida es resultado de embarazos precoces que afectan las posibilidades de las mujeres jóvenes para integrarse al mercado laboral. A pesar de los avances,  México sigue registrando la tasa más elevada de fertilidad adolescente entre los países OCDE.[xiii]

Como resultado de los múltiples obstáculos que tienen que enfrentar en el mercado laboral (incluyendo las responsabilidades familiares), las mujeres mexicanas ganan 12% menos que los hombres por cada hora de trabajo que hacen y solo ocupan el 36% de los trabajos de ejecutivos.[xiv] Estos son solo algunos datos que nos indican que todavía tenemos mucho que hacer en México para empoderar económicamente a las mujeres.

Permítanme cerrar con algunas recomendaciones claves derivadas de nuestros análisis, que pueden ser de especial relevancia para México.

Recomendaciones  para Reducir la Brecha de Género en México

Si bien las medidas tomadas hasta el momento para reducir la brecha de género en nuestro país van en la dirección adecuada, todavía queda mucho por hacer. Por ejemplo, es fundamental:

  1. Asegurar el acceso a educación de calidad para las mujeres y a profesiones que reditúen en el mercado laboral. Para ello es necesario seguir desarrollando la educación temprana y eliminar cualquier tipo de discriminación y estereotipo de género en los programas y métodos de enseñanza desde ese nivel; dar incentivos y becas a jóvenes embarazadas para evitar que abandonen los estudios; desarrollar campañas de concientización para evitar embarazos adolescentes; y seguir promoviendo los estudios de ingeniería, matemáticas, ciencia y tecnología entre las mujeres.
  2. Desarrollar mejores mecanismos para reconciliar el empleo con la vida familiar. Esto implica diseñar políticas fiscales y de prestación social que ofrezcan los mismos incentivos financieros al trabajo; desarrollar educación temprana y servicios de cuidado infantil accesibles y asequibles; y ofrecer apoyo para el cuidado de adultos mayores dependientes o familiares discapacitados. El Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras en México y los programas de guarderías gratuitas para los más desfavorecidos en Chile son buenos ejemplos. Sin embargo, en México estos programas deben seguir creciendo, ya que menos del 10% de los niños entre 0 y 2 años están inscritos en una guardería.

Contar con un periodo de maternidad remunerado de por lo menos 14 semanas es también indispensable, así como aumentar el número de días en los periodos de paternidad y exhortar o incluso hacer obligatorio que los padres aprovechen dichos periodos.

  1. Eliminar barreras de género en el lugar de trabajo. Para ello es necesario reducir las diferencias salarias, promover la transparencia salarial y hacer respetar el principio de mismo salario por mismo trabajo; así como atacar los estereotipos de género y la discriminación en el reclutamiento, la capacitación y la promoción. Es igualmente importante contar con campañas de concientización que informen al sector privados sobre sus responsabilidades y a las mujeres sobre sus derechos.
  2. La integraciónal empleo formal y a los sistemas de seguridad social. Para ello es importante ofrecer créditos fiscales a las personas de bajos ingresos para incentivar el empleo formal, a fin de vincular de mejor manera los costos con los beneficios de la formalización. Asimismo, los costos de la formalización podrían reducirse diseñando estructuras fiscales que no desincentiven la formalización (por ejemplo contribuciones sociales muy altas), en particular para hogares con dos contribuyentes.
  3. Promoverla reducción de las barreras al emprendimiento. En materia de emprendimiento, el acceso al crédito para mujeres y hombres emprendedores es clave. Esto requiere de mejoras en la educación financiera y en la disponibilidad de información sobre los distintos mecanismos de apoyo, así como un mayor acceso de las mujeres al sistema bancario formal y un fortalecimiento de los registros de historial crediticio.

Permítanme concluir subrayando que la integración de las mujeres en el mercado laboral no es un solo una cuestión de principio, de justicia, que implica dar a cada persona la posibilidad de desarrollarse al máximo; es también una cuestión económica, que tiene un impacto sobre el bienestar en nuestras sociedades y sobre su potencial de crecimiento incluyente. La OCDE seguirá trabajando para definir cada vez con más precisión la magnitud de las brechas de género y diseñar políticas para reducirlas. Estamos listos para sus preguntas.

 

¡Muchas gracias!